Hospital Psiquiátrico abandonado de Volterra: un viaje al horror

Como si fuera un lugar sacado de una película de terror italiana, el Hospital Psiquiátrico de Volterra es ahora una cáscara que se resquebraja de un hospital psiquiátrico que fue cerrado debido al cruel trato que dispensaban a sus pacientes. Uno de esos pacientes, Oreste Fernando Ferri Nannetti, dejó un misterioso código grabado con la hebilla de su cinturón en el yeso de la fachada.

Oreste fue encerrado en el hospital psiquiátrico tras ser juzgado por asesinar a un policía. Se llamaba a si mismo ingeniero de minas astronáutico, y durante los largos años que duró su internamiento, tan solo con la hebilla de su cinturón grabó en la pared una obra de arte, metros y metros de grabados, nombres, fechas y dibujos, figuras de hombres, barcos, policías, etc, etc

Construido en 1887, en el hospital ahora abandonado se dispensó durante más de 70 un tratamiento muy cuestionable a sus pacientes, antes de ser cerrado en 1978 después de que se aprobara una ley que obligaba a estos establecimientos a dar un tratamiento a los pacientes más humano. La institución en realidad comenzó como un centro de tratamiento bastante humano con un director que ejercía una política de «no restricción», con la esperanza de convertir el centro en un pueblo autónomo donde los reclusos podían participar en una terapia ocupacional y no sentirse tan limitados. Sin embargo a principios de 1960 este sueño había derivado en un horrible maltrato a los pacientes. Justo antes de la aprobación de la ley que cerraría el centro, la institución era conocida coloquialmente como “el lugar de no retorno”, ya que a los pacientes que eran internados en el asilo no se les permitía salir y rutinariamente eran mantenidos en cautiverio más allá de su tratamiento inicial, a menudo por la fuerza.

Después de que el gobierno cerrara las instalaciones, los pacientes fueron trasladados a casas más pequeñas donde pudieran vivir de forma semi-autónoma, y ​​el asilo original fue dejado en el olvido.

Hoy en día los edificios siguen en pie, se desintegra lentamente bajo los estragos del tiempo, a pesar de todo algunos signos de vida de los ex reclusos permanecen en el lugar.

Lo más notable son los grabados en las paredes de un hombre llamado Oreste Ferdinand Nannetti. Las marcas parecen ser una especie de lenguaje rúnico indescifrable que algunos dicen que o bien describen sus alucinaciones o son descripciones enloquecidas de la vida en el psiquiátrico.

Desafortunadamente el yeso en el que están grabados los símbolos se está cayendo lentamente, lo que significa que el espeluznante código espeluznante puede perderse para siempre.